






Catalá Castellano

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Somos lo que nos ha pasado, combinado con nuestro temperamento. Esto condiciona la imagen que tenemos de nosotros mismos, las convicciones de cómo somos y como interpretamos lo que nos pasa. Si a medida que hemos ido creciendo nadie de nuestro alrededor ha reconocido lo que hemos ido sintiendo, quedan dentro nuestro diversas convicciones, la más potente de las cuales es la convicción de que somos defectuosos.
Estas convicciones acostumbran a quedar inconscientes y hacen que nos sintamos mal sin saber porqué y que vayamos repitiendo patrones de relación con los demás y con nosotros mismos que cierran el círculo vicioso de la infelicidad. Cuando podemos identificar cuáles son estas convicciones, estos sentimientos inconscientes, tenemos en nuestras manos las herramientas para solucionar lo que nos pasa. Pero este trabajo no lo podemos hacer sin ayuda profesional. |
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El tratamiento consiste en conocer estos aspectos para irlos cambiando progresivamente. Conocer el origen de nuestra infelicidad, y qué hacemos nosotros sin darnos cuenta para que así sea, nos permite poderlo cambiar. Cuando se llega a este punto el sentimiento de liberación es muy grande, como volver a nacer. Se siente que lo que nos pasa en la vida está más en nuestras manos, y que podemos influir más de lo que habíamos creído. Se adquieren instrumentos para ir afrontando las nuevas situaciones angustiantes que periódicamente la vida nos va planteando.
Decidirse a iniciar un tratamiento de este tipo no es fácil, pero el esfuerzo queda recompensado. En el espacio terapéutico se encuentra un lugar donde la persona puede ir expresando lo que siente tal como lo siente, sin ser juzgado, sino acompañado.
La técnica utilizada fue iniciada por Freud a finales del siglo XIX, y ha ido evolucionando hasta nuestros días, gracias a las aportaciones de Klein, Winnicot, Balint, Kohut, Stolorow, entre otros. Las modalidades terapéuticas se aplican en función de las necesidades de cada paciente |
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